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PLAN DE RECUPERACIÓN para segundo de bachillerato. Junio 2014

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PLAN DE RECUPERACIÓN  para segundo de bachillerato.  Junio 2014

Debes elegir cinco textos periodísticos y tres literarios y realizar el comentario crítico de cada uno de ellos sin olvidar la valoración personal. Al final de este documento encontrarás unos enlaces que  podrán servirte de ayuda.

Mentir no es ciencia  - EL PAÍS 11 MAR 2012

Las maniobras más dañinas para la ciencia no son las más evidentes —fraude o manipulación—, sino las que llevan tanto tiempo enquistadas entre los radios del sistema que se han vuelto invisibles. Una de ellas consiste en ignorar al descubridor para atribuir a su jefe el descubrimiento. Por lo conocido esta semana, la práctica ya era corriente hace 60 años, cuando se concedió el Premio Nobel de Medicina al norteamericano Selman Waksman por el hallazgo de la estreptomicina; y lo seguía siendo hace unos meses, cuando se le otorgó al francés Jules Hoffmann por el esclarecimiento de la inmunidad innata, la clave hacia una generación radicalmente nueva de medicamentos antimicrobianos. En ambos casos, el trabajo y las ideas de los jóvenes investigadores que diseñaron y ejecutaron los experimentos —Bruno Lemaitre en el caso del francés— fueron usurpados por sus jefes, Waksman y Hoffmann, que acabaron recibiendo la mayor distinción científica por unos avances que ni habían previsto ni ayudaron a conquistar; unas investigaciones a las que se habían opuesto, y que ni siquiera conocieron hasta que llegó la hora de estampar su firma en el artículo y dejar que su nombre sonara en Estocolmo.

Son habituales y hasta esperables las polémicas por la concesión de los Premios Nobel. Resulta dificultoso y, a veces, imposible reducir a un nombre propio los créditos de una investigación compleja en la que han intervenido varios laboratorios, por lo general compitiendo entre sí. Una opinión extendida, que se ha vuelto a oír estos días en apoyo de Hoffmann, sostiene que estas rencillas no son más que producto del resentimiento de los malos perdedores, y que aventarlas en la prensa solo sirve para manchar la imagen de la ciencia ante el público lego.

Pero estos casos son de naturaleza distinta a las rencillas habituales. Que un jefe usurpe el mérito de un joven científico de su propio laboratorio no es una disputa por la prioridad, sino una vileza. También es una mentira, y un tipo de comportamiento incompatible con la ética científica y su compromiso con la búsqueda de la verdad. Premiarlo con un Nobel ya parece un sarcasmo. Y silenciarlo es justo la receta para que se perpetúe, dañando no ya la imagen de la ciencia, sino los mismos principios que la hacen avanzar.

Crece la brecha social

EL PAÍS 19 MAR 2014

Un informe del Fondo Monetario Internacional alertó la semana pasada de que España es el país de Europa donde más crece la desigualdad social. Un nuevo informe de la OCDE insiste en la misma idea: España es el país donde el impacto de la crisis se ha repartido de forma más desigual. Apenas se han reducido los ingresos del 10% de la población más rica, mientras que los del 10% más pobre han caído un 14% anual. El informe de la OCDE únicamente analiza el periodo comprendido entre 2007 y 2010, de modo que no contabiliza los efectos de la segunda recesión, la que se desencadenó como consecuencia de la crisis de la deuda. A estos datos habrá que añadir el efecto de los recortes en el gasto social, más intensos a partir de 2011, el incremento de los impuestos indirectos y el establecimiento de copagos, que ha pesado también en mayor medida sobre las rentas bajas.

 

España e Italia son los dos países donde la crisis ha repercutido de forma más desigual. Pero mientras las rentas de los italianos más pudientes presentan una erosión similar a la de los españoles, la renta de los pobres ha caído mucho menos: un 4% en Italia, frente al 14% en España. Pese a sufrir la crisis en la misma medida, España tiene factores adicionales que agravan las consecuencias sociales. El mayor nivel de paro es el principal, pero no el único. En un país con alto porcentaje de desempleo de larga duración, la insuficiencia de las prestaciones sociales contribuye sin duda a agravar los efectos.

 

La radiografía que aparece en estos informes debe llevarnos a una reflexión urgente sobre el modelo de sociedad que está dejando la crisis. Tan importante como salir de ella es preservar unos estándares de cohesión social que garanticen el progreso social y la igualdad de oportunidades. Son muchos los expertos que advierten de que, a largo plazo, la desigualdad merma las posibilidades de desarrollo económico de un país. A partir de determinados niveles, la brecha social aparece también como uno de los más serios obstáculos para la propia recuperación económica. Puede ser el caso de España.

 

Se impone pues, como recomienda la OCDE, aplicar políticas sociales selectivas y destinar recursos específicos al rescate de los más desfavorecidos para que la brecha social no siga aumentando de forma alarmante.

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El efecto ‘McCartney’ lastra la creatividad de los científicos

 

España es un país obsesionado con aumentar su producción científica, algo que poco a poco, va logrando. Pero aún carece de algo tan sutil como vital; tan inaprensible para los Presupuestos del Estado como fundamental para la salud de un sistema de investigación: el genio. Es decir, ese destello juvenil de grandeza que ilumina sólo a unos pocos pero estimula con su embrujo a toda una nación. Decía Einstein, genio a los 25 años, que si alguien no había realizado una gran contribución científica antes de los 30, nunca la haría. El psicólogo japonés Satoshi Kanazawa aportó rigor estadístico al exabrupto del alocado sabio tras comprobar que, si no antes de los 30, sí es cierto que el talento se diluye con la edad.

 

Tras analizar a 280 científicos, Kanazawa concluyó que su actividad alcanza un pico a mediados de la treintena. Lo mismo ocurre con artistas, músicos de jazz e incluso asesinos en serie. Todos ellos –genios, criminales y estrellas– pierden ímpetu con los años y, más aún, con el matrimonio. «Probablemente, Paul McCartney tiene aún el genio que le permitiría componer otro Yesterday: es sólo que no le apetece», sostiene Kanazawa. Hay para ellos razones evolutivas heredadas de nuestros primates ancestros y que igualan a físicos, cantantes y psicópatas. Lo importante es saber aprovechar (o rechazar) ese impulso atávico que impele a ser extraordinario. Pero en España, cuando un investigador sale de la Universidad con ganas de comerse el mundo se encuentra con todo tipo de trabas y muy pocas garantías. Hemos empezado a creer en la ciencia, pero aún no admitimos que un niñato recién licenciado nos cambie los esquemas.

Nuestros científicos, según denuncia la Federación de Jóvenes Investigadores, «carecen de derechos, sufren infructuosas interrupciones en el tránsito entre las diferentes etapas profesionales, deben su promoción personal a elementos no relacionados con el mérito profesional y disponen de poca movilidad».

No se trata ya de que no sean profesionales de pleno derecho: tampoco lo era el joven Einstein cuando publicó sus mayores hallazgos. Pero a él no le costó hacer brillar su gran talento sobre la mínima burocracia de aquella vieja Europa. Ahora el problema es que los jóvenes aspirantes a genio viven inmersos en una profesión de la que aún no forman parte, que les promete un futuro mejor pero no se lo garantiza y que les exige sacrificios pero no les consiente explosiones creativas. Lo mismo habría dado enviar a Paul McCartney a hacer méritos con el Dúo Dinámico, con la promesa de que podría escribir Yesterday… cuando ya no le apeteciera.

Ángel Díaz: El Mundo, 25 de marzo de 2009.

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Los ricos destruirán la civilización

Con el título de A Minimal Model for Human and Nature Interaction, un grupo de matemáticos de la NASA  publicó hace poco más de un año un interesante artículo en el que pronosticaban el final de nuestra civilización en pocas décadas. El artículo ha causado sensación en diversos medios, por el prestigio de los firmantes, algunos de ellos, como Safa Motesharrei de la universidad de Maryland, conocido por sus estudios interdisciplinares que relacionan sistemas de población humana con modelos globales terrestres. Sus conclusiones son escalofriantes, si sus modelos matemáticos no fallan, en pocas décadas nuestra civilización podría colapsar.

El modelo presentado tiene solo cuatro ecuaciones que describen la evolución  de las élites, del resto de la población, de la naturaleza y de la acumulación de riqueza. Estas variables se han aplicado a distintas civilizaciones históricas, como a los  pueblos minoicos y micénicos, las civilizaciones del próximo oriente, los griegos, los romanos, mayas o aztecas.  El estudio demuestra como las civilizaciones avanzadas, sofisticadas, creativas y complejas son a la vez frágiles y destructibles. Los autores concluyen que en la mayoría de casos concurren dos circunstancias que acompañan al fin de una civilización, una referente a la explotación desmesurada de los recursos naturales a unos niveles superiores a la capacidad de renovación de los ecosistemas, la otra a la división social entre elites y masa, y la exagerada acumulación de la riqueza en unos pocos.

El modelo HANDY (Human And Nature Dynamical Model) que han creado para estudiar la relación entre civilización y medio es asimilable al modelo matemático que define la relación entre depredador y presa, siendo la presa el medio natural donde obtenemos los recursos y el depredador la población humana, pero también es aplicable a la relación entre las elites y las masas. Los autores auguran un colapso en pocas décadas de nuestra civilización, por la interrelación entre la explotación del medio y la desproporcionada concentración de riqueza en las elites. Y, curiosamente,  no auguran una revolución, el colapso llega según los modelos matemáticos por la inacción.  La situación podría salvarse si las elites fueran capaces de introducir los cambios necesarios para ajustar el sistema, pero les puede la codicia. La codicia inmoviliza a la clase dirigente, y el hundimiento de la civilización actual llega forzada por el inmovilismo, por la falta de adaptación. Los ricos acabarán con su propia gallina de los huevos de oro, por ceguera y codicia. En los modelos estudiados, las elites no pueden modular ni frenar su crecimiento, va contra su propia razón de ser. La falta de adaptación a los cambios medioambientales es la causa principal de la desaparición de una especie, en el caso de una civilización, su falta de adaptabilidad será su sentencia de muerte. El colapso, lo provocarán los ricos, pero no nos engañemos, nos perjudicará a todos.

Jaume Grau, Público.es, 19 mar 2014

Dónde está la cultura del esfuerzo

Pilar Jericó. El País, 19 de marzo de 2014

Un amigo mío me contó la siguiente anécdota: Iba en el coche con sus hijos, salió a echar gasolina y al regreso, el niño mayor de seis años comenzó a gritar enfadado porque no le había comprado unas patatas fritas. El padre arrancó el coche y el niño gritó aún más. Cuando se le pasó el berrinche, después de casi 30 minutos, le dijo al padre: “Tú siempre me has dicho que puedo conseguir todo aquello que me proponga. Yo quería unas patatas y tú no me las has dado”. Y aquí está el principal problema de la educación a las futuras generaciones: se confunde el esfuerzo con el capricho. La psicología positiva nos enseña que podemos soñar, que debemos luchar por los que anhelamos, pero todo ese camino no está exento de trabajo y de esfuerzo. El mero deseo no es suficiente. Las cosas debemos ganárnoslas. Y desgraciadamente, no parece que se esté enseñando a los niños a conseguir las cosas por el esfuerzo y no “porque yo lo valgo”.

 

Necesitamos recuperar la cultura del esfuerzo. Es el único camino para desarrollar el talento, para ser competitivo como persona y como sociedad. No hay nadie brillante que no tenga detrás de sí muchas horas de entrenamiento. Como concluyó Howard Gardner, después de estudiar a personas extraordinarias por su desempeño: todos ellos habían trabajado duramente durante al menos diez años. Malcolm Gladwell lo bautiza como la regla de las 10.000 horas de trabajo y Larry Bird, uno de los grandes jugadores de la NBA, lo resumió del siguiente modo: “Es curioso, cuanto más entrenamos, más suerte tenemos”.

Es posible que los niños estén “pagando el pato” de la educación espartana que hemos vivido en otras generaciones o de separaciones dolorosas, donde se intercambia cariño por caprichos. Muchos padres con una buenísima intención no siempre están preparando a los futuros profesionales y ciudadanos para un mundo donde el talento va a ser diferencial. La cultura del esfuerzo conlleva soñar un objetivo, proyectar una estrategia, identificar posibles recursos, crear nuevos hábitos y, por supuesto, asumir la posible frustración.El capricho no entiende de “no”; mientras que el esfuerzo conoce los obstáculos, pero no se rinde ante ellos. De ahí que sea tan importante, y desgraciadamente, la educación no parece que esté orientada a la cultura del esfuerzo; ni los sistemas educativos más volcados en cuestiones políticas, que en herramientas prácticas para la vida. Necesitamos enseñar inteligencia emocional y la necesidad de ganarnos las cosas por el trabajo que realizamos.

Educar no es fácil, lo sabemos, pero no olvidemos que España está a la cola de los resultados de excelencia académica (estamos en el puesto 34, según el informe PISA, de los países de la OCDE). Posiblemente, si pudiéramos recuperar la cultura del esfuerzo algunos de dichos resultados cambiarían. Y no lo olvidemos, todo comienza en casa y en cada una de las enseñanzas que brindamos a nuestros hijos hasta el momento en el que nos paramos a echar gasolina.

 

 

Ironías JUAN JOSÉ MILLÁS 11/11/2011

 

Entre parado y preparado no hay más que un prefijo, distancia que, si nunca fue excesiva, con la crisis se ha reducido hasta extremos insoportables. De hecho, ahora todos los trabajadores somos, en potencia, preparados. La recomendación tradicional de los padres ("hijo, debes formarte para estar preparado") ha devenido en una ironía sangrienta, igual que la expresión "jamás hemos tenido una juventud tan preparada". En efecto, nunca hemos tenido una juventud tan cerca de quedarse en el paro; la mitad de los que acaben sus estudios este año se encuentran ya en situación de preparados. El significado se desliza por debajo de las palabras con el sigilo de una sombra asesina. Estar preparado, que en otro tiempo quiso decir haber estudiado dos carreras y cuatro idiomas, significa hoy encontrarse en la situación previa al desempleo, en el umbral del paro, en la frontera de la desesperación laboral. Ahora que habíamos logrado vivir como si no fuéramos a morir nunca, vamos a la oficina con la certidumbre de que nuestro empleo es la antesala del desempleo. Por eso hay también más trabajadores prejubilados que jubilados y contribuyentes más preocupados que ocupados. Hubo un tiempo, ¿recuerdan?, en el que el prefijo de moda fue pos: nos encontrábamos de súbito en la posmodernidad, en la poshistoria, en la era posindustrial o posanalógica. Parece mentira que un cambio de prefijo implique un cambio tan grande de cultura. Ahora todo es más premeditado que meditado, hay también más prejuicios que juicios y presentimos las cosas antes de sentirlas. Perdido su prestigio el pos, nos hemos dado de bruces con el pre. Pero no imaginábamos, la verdad, un pre tan duro, un pre de premonición, sobre todo sabiendo como sabemos desde el principio de los tiempos que no hay presentimientos buenos, pues no existen los profetas de la dicha.

 

 

Profesores ELVIRA LINDO 07/09/2011

 

Confundir horas lectivas con horas de trabajo no es gratuito, es una manera de contribuir al lugar común de que los profesores trabajan poco. Tampoco es nuevo: siempre que se trata de estrechar los derechos laborales en la enseñanza alguien deja caer, como de manera inocente, que los docentes de la educación pública gozan de más ventajas que el resto de los trabajadores. Por más que se informe sobre los desafíos a los que se enfrenta un profesor en nuestros días, siempre habrá un buen ciudadano que llame a la radio o escriba al periódico para informar, por ejemplo, de las largas vacaciones que disfrutan los maestros. Es un clásico. A los políticos se les llena la boca con que no hay inversión más útil en nuestro país que la destinada a educación, hasta que un día se ponen a hacer números y empiezan por ahí: prescindiendo de interinos y poniendo sobre los hombros de cada trabajador dos horas más.

 

Explicar que ser profesor no consiste solo en dar clase debería de ser innecesario. ¿Qué consideración se les tiene a los docentes si se extiende esa idea? El profesor enseña, pero también corrige, ha de preparar sus clases, perder un tiempo precioso en absurdos requerimientos burocráticos y, en ocasiones, hacer labores de trabajador social. La educación requiere ahora más energía que nunca y no es infrecuente que el enseñante desarrolle patologías físicas o psíquicas. Su trabajo cansa, es más duro que muchos de los trabajos que nosotros realizamos. Los niños y los adolescentes son grandes devoradores de la energía adulta. Los escritores que hemos visitado colegios e institutos lo sabemos: dos horas dando una charla ante una vampírica muchachada te dejan para el arrastre. ¿Cómo pretenden los responsables del injustificable derroche autonómico que se comprenda que el sacrificio ha de comenzar por los que ya están sacrificados?

Twitter suma DAVID TRUEBA 29/12/2011

 

Twitter se ha convertido en un accesorio de comunicación útil para los periodistas. Su red detecta los mensajes telegráficos de muchas personas y los socializa a máxima velocidad. Más aún, después de los problemas que sigue acarreando la privacidad en Facebook, con las fotos familiares de su propio creador, Marc Zuckerberg, esparcidas por la Red. Twitter no es una red de amigos, aunque algunos aún lo crean, sino más bien un latigazo informativo, bastante superficial, pero que cobra eficacia en un territorio donde la inmediatez está sobrevalorada. Algunas cadenas hasta interrumpieron su programación para dar la autoprimicia de que Kiko Rivera Pantoja se separaba de su prometida. Twitter tiene ahora que decidir qué hacer cuando, por ejemplo, el integrismo islámico somalí, lo usa para hacerse su propia publicidad como si fuera una línea de ropa. No será raro que pronto los atentados se reivindiquen con un tuit y la suma de seguidores ofrezca una idea del apoyo popular.

 

La posibilidad de enlazar con páginas de contenido, éstas sí enriquecedoras, y dar acceso a informaciones más amplias de publicaciones contrastadas es la más interesante posibilidad del medio, fuera del tráfico superficial. Desde agencias de noticias a periódicos, todos andan detrás de implantarse en el sistema, de atraer tráfico a sus propios medios. Mientras, una partida importante de gente aguarda guiños de su estrella, hiperactiva en promoción, o de su futbolista favorito, siempre con mensajes de importancia feroz como: hoy ganamos y sumamos tres puntos, estoy contento.

 

La compra por parte del príncipe saudí Walid bin Talal de un 3% estratégico de la compañía por 300 millones de dólares (232 millones de euros), apunta también a la relevancia que ha cobrado en Medio Oriente. La lengua árabe es la que más ha crecido en usuarios dentro de esta red en 2011, coincidiendo con su agitada primavera. Sigue llamando la atención, sin embargo, que periodistas y profesionales de la información contribuyan desinteresadamente al engorde de este entramado, mientras los medios tradicionales se apagan como velas en la corriente de aire. Twitter ahora está valorada en 8.000 millones de dólares (6.182 millones de euros), gracias a que la comunidad ha decidido que es el mejor canal para colgar sus pequeñas exclusivas.

 

 

Por amor

 

Un teniente de la Infantería de Marina llamó una noche a una soldado que estaba a sus órdenes y le ordenó desnudarse delante de él para hacerle la «prueba del frío», sin la cual, dijo, no obtendría nunca «la boina», que debe de ser algo así como el título. La chica, aterrorizada, se humilló ante su superior, de nombre Iván Mariano Moreno (tomen nota, por si se tropiezan con él en un callejón), y regresó llorando al cuerpo de guardia. El teniente fue condenado a cinco meses de prisión, que recurrió por parecerle demasiado. El Supremo ha ratificado la condena y santas pascuas, o sea, que el individuo no ha sido expulsado a patadas de la Marina, ni la soldado, que lleva un año de baja por depresión, ha sido indemnizada. No es raro que haya que cerrar todos los días alguna instalación militar por falta de aspirantes.

 

Lo mejor de todo es que el abogado del teniente humillador alegó que el desnudo femenino está a la orden del día en el cine y en las revistas y en la televisión, por lo que en cierto modo se trataba de una orden razonable. A este otro individuo tampoco le han quitado aún, que nosotros sepamos, el carné de abogado. Es probable que mientras yo escribo este artículo, o mientras usted lo lee, continúe rompiendo el equilibrio ecológico con sus razonamientos. Es todo muy tranquilizador. De hecho, y dado que el teniente psicópata pidió disculpas a la soldado, no nos extrañaría que se dijera de él que su conducta fue impecable. ¿Les suena la frase?

 

Curiosamente, en la página de al lado del periódico en el que leí esta noticia de psicoterror aparece otra según la cual los obispos de Estados Unidos están intentando suavizar las condenas contra los curas pederastas (suponemos que en la misma línea del abogado defensor del teniente: porque la pederastia está a la orden del día). Y un poco más abajo, en la misma página, aparece el siguiente titular: «Un hombre arroja a su mujer por la ventana». Imaginamos que si la arrojó por amor, como el del hacha, será absuelto. Esto es lo que se le olvidó al defensor del teniente psicópata: decir que había desnudado a la soldado por amor. Por amor a la patria, se entiende. Dios nos asista.

Juan José Millás

 

Antonio Orejudo, Menores y papanatas

 

El defensor del menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, dijo hace unas semanas que se había abierto un perfil falso en Tuenti para espiar a sus hijos y animó a los padres a que hicieran lo mismo. La franqueza de Canalda provocó un cierto revuelo en algunos padres, en algunos hijos y en la dirección de Tuenti, y él tuvo que añadir al día siguiente que había eliminado el perfil.

 

Hasta hace bien poco, menos de cien años, la infancia no existía. Existían los niños, claro, pero nadie los consideraba muy humanos; eran cosas que lloraban, moqueaban y fastidiaban la siesta. Los altos índices de mortalidad infantil contribuían a la escasa valoración de los niños. No pasaba nada si se moría uno: había más.

 

La idealización de la infancia es una actitud muy reciente, consecuencia del desarrollo económico de nuestras sociedades y de la literatura psicoanalítica, que localizó en los primeros años de vida la formación del carácter adulto. Esta tendencia ha ido a más y en la Europa de natalidad casi cero la exaltación de la infancia ha alcanzado niveles de frenopático. Basta ya. Una cosa es proteger a los niños de la explotación laboral y sexual y otra divinizarlos. ¿Cómo que un padre no puede espiar a sus hijos? ¿Qué melindre ultrademocrático justifica ahora semejante irresponsabilidad? Si el hijo es menor de edad, un padre no sólo tiene el derecho, sino la obligación de saber, por cualesquiera medios, dónde está su hijo, qué hace, qué toma y con quién va. Y no sólo para protegerlo; sino también para cumplir con su obligación social. Nuestros colegios están llenos de niños silvestres, cuyos padres han dimitido de su cargo por desinterés o acogiéndose a la coartada del respeto a la libertad y a la intimidad del menor.

 

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Rosa Montero, Ellas y ellos

 

Las mujeres y su difícil relación con los hombres. O los hombres y su dificilísima relación con las mujeres. Veo las noticias de la Cumbre de Valencia, y me parece mentira lo mucho que están cambiando las cosas, por un lado, y por otro lo poquísimo que cambian. ¿Saben que el principal medio de transporte de mercancías en el interior de África son las mujeres? Todas esas hembras acarreando monumentales pesos en la cabeza como bestias de carga: eso sigue igual. Y, al mismo tiempo, ¡qué tenacidad y qué potencia tienen esas mujeres cimbreantes!

 

Si en el mundo ha mejorado la situación femenina es porque los hombres también han cambiado, como es obvio. Y, sin embargo, tal vez por la velocidad de la evolución, sigue habiendo resquemores, recelos y furor. Mientras se celebraba la cumbre, hubo otras dos víctimas asesinadas por sus parejas en España.

 

A mi mesa llega una marea constante de cartas airadas. Cartas de mujeres denunciando un recrudecimiento del sexismo y campañas machistas para hacer creer que lo de la violencia contra la mujer es un invento. Tienen razón. Cartas de hombres que se sienten maltratados por sus ex parejas y por los jueces; que se han quedado sin sus hijos; que dicen haber sido denunciados falsamente. Y creo que también tienen razón. ¿Qué nos está pasando? ¿Por qué sobre los restos de un machismo milenario se está construyendo una rabia nueva? ¿No hay manera de llegar a entendernos? ¿Tenemos que seguir siendo mundos opuestos?

 

La primatóloga Melissa Hines dio juguetes humanos a unos jóvenes monitos: muñecas, coches y libros ilustrados. Ellas cogieron las muñecas para jugar, ellos los coches y los dos los libros indistintamente. No sé si se puede extraer alguna enseñanza de esto, pero, si tienes hijos, ¡regálales libros!

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Textos literarios

Federico García Lorca, La casa de Bernarda Alba

 

(Para la valoración personal: En el fragmento podemos ver que las palabras vergüenza, virgen, silencio, están relacionadas con una concepción de la mujer y la familia que Lorca denuncia. Puede que esa concepción sobreviva en la actualidad)

 

(Suena un disparo.)

Bernarda: (Entrando.) Atrévete a buscarlo ahora.

Martirio: (Entrando.) Se acabó Pepe el Romano.

Adela: ¡Pepe! ¡Dios mío! ¡Pepe! (Sale corriendo.)

La Poncia: ¿Pero lo habéis matado?

Martirio: ¡No! ¡Salió corriendo en la jaca!

Bernarda: Fue culpa mía. Una mujer no sabe apuntar.

Magdalena: ¿Por qué lo has dicho entonces?

Martirio: ¡Por ella! ¡Hubiera volcado un río de sangre sobre su cabeza!

La Poncia: Maldita.

Magdalena: ¡Endemoniada!

Bernarda: ¡Aunque es mejor así! (Se oye como un golpe.) ¡Adela! ¡Adela!

La Poncia: (En la puerta.) ¡Abre!

Bernarda: Abre. No creas que los muros defienden de la vergüenza.

Criada: (Entrando.) ¡Se han levantado los vecinos!

Bernarda: (En voz baja, como un rugido.) ¡Abre, porque echaré abajo la puerta! (Pausa. Todo queda en silencio) ¡Adela! (Se retira de la puerta.) ¡Trae un martillo! (La Poncia da un empujón y entra. Al entrar da un grito y sale.) ¿Qué?

La Poncia: (Se lleva las manos al cuello.) ¡Nunca tengamos ese fin!

(Las hermanas se echan hacia atrás. La Criada se santigua. Bernarda da un grito y avanza.)

La Poncia: ¡No entres!

Bernarda: No. ¡Yo no! Pepe; tú irás corriendo vivo por lo oscuro de las alamedas, pero otro día caerás. ¡Descolgarla! ¡Mi hija ha muerto virgen! Llevadla a su cuarto y vestirla como si fuera doncella. ¡Nadie dirá nada! ¡Ella ha muerto virgen! ¡Avisad que al amanecer den dos clamores las campanas!

Martirio: Dichosa ella mil veces que lo pudo tener.

Bernarda: Y no quiero llantos. La muerte hay que mirarla cara a cara. ¡Silencio! (A otra hija.) ¡A callar he dicho! (A otra hija.) Las lágrimas cuando estés sola. ¡Nos hundiremos todas en un mar de luto! Ella, la hija menor de Bernarda Alba, ha muerto virgen. ¿Me habéis oído? Silencio, silencio he dicho. ¡Silencio!

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(Pedro García Cabrera, Las islas en que vivo)

(El poeta habla desde un momento histórico marcado por la represión y la censura. Hoy en día mucha gente opina que se está volviendo al “silencio amordazado”. Argumenta tu posición al respecto)

 

Un día habrá una isla

que no sea silencio amordazado.

Que me entierren en ella,

donde mi libertad dé sus rumores

a todos los que pisen sus orillas.

Solo no estoy. Están conmigo siempre

horizontes y manos de esperanza,

aquellos que no cesan

de mirarse la cara en sus heridas,

aquellos que no pierden

el corazón y el rumbo en las tormentas,

los que lloran de rabia

y se tragan el tiempo en carne viva.

Y cuando mis palabras se liberen

del combate en que muero y en que vivo,

la alegría del mar le pido a todos

cuantos partan su pan en esta isla

que no sea silencio amordazado.

 

 

Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada

(La actitud obsesiva de Ángela Vicario, “el odio y el amor son pasiones recíprocas”, le permite en la novela ganar independencia con respecto a su madre pero una voluntaria dependencia de Bayardo San Román. El llamado “maltrato psicológico” dentro de la violencia de género parece responder a esos elementos de dependencias psicológicas. Argumenta tu posición al respecto)

 

Dueña por primera vez de su destino, Ángela Vicario descubrió entonces que el odio y el amor son pasiones recíprocas. Cuantas más cartas mandaba, más encendía las brasas de su fiebre, pero más calentaba también el rencor feliz que sentía contra su madre. «Se me revolvían las tripas de sólo verla -me dijo-, pero no podía verla sin acordarme de él.»

Su vida de casada devuelta seguía siendo tan simple como la de soltera, siempre  bordando a máquina con sus amigas como antes hizo tulipanes de trapo y pájaros de papel, pero cuando su madre se acostaba permanecía en el cuarto escribiendo cartas sin porvenir hasta la madrugada. Se volvió lúcida, imperiosa, maestra de su albedrío, y volvió a ser virgen sólo para él, y no reconoció otra autoridad que la suya ni más servidumbre que la de su obsesión.

Escribió una carta semanal durante media vida. «A veces no se me ocurría qué decir -me dijo muerta de risa-, pero me bastaba con saber que él las estaba recibiendo.» Al principio fueron esquelas de compromiso, después fueron papelitos de amante furtiva, billetes perfumados de novia fugaz, memoriales de negocios, documentos de amor, y por último fueron las cartas indignas de una esposa abandonada que se inventaba enfermedades crueles para obligarlo a volver. Una noche de buen humor se le derramó el tintero sobre la carta terminada, y en vez de romperla le agregó una posdata: «En prueba de mi amor te envío mis lágrimas». En ocasiones, cansada de llorar, se burlaba de su propia locura. Seis veces cambiaron la empleada del correo, y seis veces consiguió su complicidad. Lo único que no se le ocurrió fue renunciar. Sin embargo, él parecía insensible a su delirio: era como escribirle a nadie.

Una madrugada de vientos, por el año décimo, la despertó la certidumbre de que él estaba desnudo en su cama. Le escribió entonces una carta febril de veinte pliegos en la que soltó sin pudor las verdades amargas que llevaba podridas en el corazón desde su noche funesta. Le habló de las lacras eternas que él había dejado en su cuerpo, de la sal de su lengua, de la trilla de fuego de su verga africana. Se la entregó a la empleada del correo, que iba los viernes en la tarde a bordar con ella para llevarse las cartas, y se quedó convencida de que aquel desahogo terminal sería el último de su agonía. Pero no hubo respuesta. A partir de entonces ya no era consciente de lo que escribía, ni a quién le escribía a ciencia cierta, pero siguió escribiendo sin cuartel durante diecisiete años.

Un medio día de agosto, mientras bordaba con sus amigas, sintió que alguien llegaba a la puerta. No tuvo que mirar para saber quién era. «Estaba gordo y se le empezaba a caer el pelo, y ya necesitaba espejuelos para ver de cerca -me dijo-. ¡Pero era él, carajo, era él!» Se asustó, porque sabía que él la estaba viendo tan disminuida como ella lo estaba viendo a él, y no creía que tuviera dentro tanto amor como ella para soportarlo. Tenía la camisa empapada de sudor, como lo había visto la primera vez en la feria, y llevaba la misma correa y las mismas alforjas de cuero descosido con adornos de plata. Bayardo San Román dio un paso adelante, sin ocuparse de las otras bordadoras atónitas, y puso las alforjas en la máquina de coser.

-Bueno -dijo-, aquí estoy.

Llevaba la maleta de la ropa para quedarse, y otra maleta igual con casi dos mil cartas que ella le había escrito. Estaban ordenadas por sus fechas, en paquetes cosidos

con cintas de colores, y todas sin abrir.

 

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Pedro Lezcano, La chabola

 

(Este fragmento del cuento de Lezcano describe un momento cotidiano en el interior de una chabola. El chabolismo fue un fenómeno unido, en muchas ocasiones, al desplazamiento de poblaciones sin recursos hacia las ciudades en busca de mejores oportunidades. En la actualidad, problemas como el de los desahucios o los nuevos núcleos de chabolas en las ciudades parecen responder a causas muy distintas. Argumenta tu respuesta.)

 

Cuando anochece igual que hoy sobre la playa, después de haber sacado la red, toda la arena queda sembrada de estrellas marinas color sangre, que durante la noche conservan su brillo y, como sus hermanas celestes, palidecerán quemadas por el sol de la mañana. La chabola de Juan el chinchorrero está enclavada sobre la arena, en medio de las estrellas. Una sola pared de piedra seca sostiene la armazón; las otras tres paredes las componen multicolores hojalatas y tabla de cajones en las que aún pueden leerse impresas misteriosas palabras en múltiples idiomas. Por eso Juan, que tiene buen humor y sabe leer los periódicos, suele llamar la Onu a su chabola.

 

- Que Pepa esta madrugada vaya a poner en cola las latas del agua, porque luego se amontona mucha gente. Que Justo no se olvide de ordeñar para el crío. Que Isabela no se vaya al almacén sin limpiar a abuela…

 

María, la madre, repartiendo órdenes monótonas, anima el fuelle de la cocina, cuyo rezongo azul convoca a la familia al olor del pescado. Una luz de carburo zumba en el techo. Berrea sin cesar el hijo más pequeño, colgado de un retazo de red vieja. Al fondo de la choza, Juanitita, la abuela, ocupa el único colchón aislado con un plástico de invernadero, para que la humedad perpetua de la vieja no llegue hasta los niños.

 

- ¿Te vas a callar, condenado?

 

Ya a medio morir, Juanitita la abuela, sólo abre los ojos tres veces al día para beber café. Pero como una resaca pequeña y familiar, se le oye a todas horas quién sabe qué rezados.

A Juanitita la llamaban Juanona cuando niña, Juana siendo mujer hermosa, Juanita al enviudar ya entrada en años, y ahora, apenas hilvanada ya a este mundo, la llaman Juanitita, como si su nombre, menguante año tras año, no fuese el de ella misma, sino el de su futuro cada vez más chico.

 

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